Planes cambiados, cárceles y plot twist.
Me siento delante del ordenador y abro Substack. 10:19. Canarias. Es festivo nacional. Acabo de hacer yoga, meditar y rezar. También doblé y guardé toda la colada. El té humea a mi derecha.
Me acabo de dar cuenta, estoy en Gran Canaria. En diciembre del año pasado pensaba que ahora mismo estaría volviendo de mi ruta por Latinoamérica. Pero no. Ni la pisé. Me recuerdo haciendo planes muy específicos para 2022 y a la vez escuchar la presencia de Dios “sí, planea lo que quieras, pero desapégate porque va a ser diferente. Suelta, va a ser hermoso.” Aún puedo sentir la contracción y la expansión.
Cuántas cosas planeamos con esmero, y llega la Vida y dice “Así no, ¡Mejor!” y sube la apuesta, y te lo da en sus tiempos, a su forma. Que es en realidad LA FORMA. La Forma. La mejor manera posible de que las cosas se den. Y no lo vemos venir. No lo vemos de venir. Que dirían en mi pueblo.
He ido un momento al baño y le he preguntado a Dios “¿Qué es aquello de lo que nos arrepentiremos profundamente Señor? ¿Qué es eso por lo que la humanidad llorará siglos? ¿Dónde debemos poner más amor Dios mío?”
Y Dios ha dicho: “De las cárceles. De los psiquiátricos.”
Silencio.
“¿De los colegios Dios mío? ¿De los orfanatos?”
Silencio.
Entiendo. Cuando aún no he integrado las palabras divinas, el Universo hace silencio, y me da espacio para entender. Respiro su respuesta.
Las cárceles y los psiquiátricos.
Le pregunto a Dios “¿Qué pasa en las cárceles y los psiquiátricos?”. “No habéis entendido aún”. Asiento. Empieza a crearse un espacio en mi corazón y siento una nueva información floreciendo por mi esternón.
Si tan solo un ser está sufriendo, toda la creación lo hace. Si tan solo una persona no es comprendida, es que no hemos comprendido nada. Si tan solo cometemos ofensa contra un ser humano, estamos cometiéndola contra toda la humanidad. Quien toca uno, toca el todo. El Todo.
La respuesta no es el encierro. La respuesta es el Amor. La respuesta no es el ostracismo, sino la integración. Desterramos de la comunidad a aquellos seres que consideramos peligrosos. Peligrosos por su conducta física o mental. Peligrosos para la normalidad del sistema. Como si fuéramos manzanas auto creadas. Auto nacidas. Olvidamos que nacimos del mismo árbol y que si el árbol da fruto enfermo, arrancar la manzana no sana al árbol.
No voy a decir que el sistema está enfermo, porque cuando veo a un adolescente atravesando esa etapa tan dura, no creo que esté enfermo. Solo estoy presenciando el crecimiento y evolución de un ser. Con sus ciclos y procesos que se intercalan dando paso al Vals de la Vida.
Girando y girando. Como la Tierra, la Luna, y las estrellas, los seres humanos giramos haciendo círculos en torno a la fuente de la Vida, hasta que volvemos a ella.
Cuando llamamos a alguien loco, porque no lo entendemos, solo está en otro plano.
Cuando llamamos a alguien peligroso, porque se comporta de manera agresiva, solo está en otro plano.
Cuando mi abuelito tuvo alzheimer, solo estaba cruzando de un plano a otro.
No existe ni un solo ser humano que no merezca nuestro amor, nuestra devoción a la Vida.
Vivimos varios planos a la vez. Lo saludable, natural e intrínseco de el ser humano es moverse entre ellos. Si me engancho en uno de esos planos, bloqueo la energía y suceden desequilibrios. El cuerpo esto nos lo muestra somáticamente. Enfermamos, se repiten situaciones constantemente y sentimos que no avanzamos. Cuando vuelvo a moverme en libertad por esos planos el bloqueo desaparece y la Vida vuelve a mostrarnos su magia.
Tengo la sensación de que socialmente hemos aceptado mostrar nuestro movimiento en ciertos planos y no en otros. De esta manera, cualquier persona que exista desde un plano que hemos juzgado negativamente, está fuera.
El otro día cerré acompañamiento con una de mis clientas. Es una de esas personas que te cambian la Vida profesionalmente. Por su compromiso, por su constancia y por su entrega. Sentir la pasión de hacer equipo en el camino de alguien es tan hermoso que yo no pude si no mejorar mi dar. Al despedirnos me dijo algo que no voy a olvidar jamás. De hecho creo que me lo voy a tatuar. Ella me dijo:
“Gracias Rosa porque nadie me había mirado antes con unos ojos tan compasivos, honestos y sin juicio.”
Click.
Dios puso su mano sobre mi hombro. “Mirada pura sana”. El sonido me recuerda a manipura chackra. Me despisto recordando si es el chackra solar o el del corazón. “Atiende”. Es el chackra solar, si. “Atiende”. Dios pone su otra mano sobre mi hombro y repite: “Mirada pura sana”.
Cae el velo.
Y yo comprendo. No fue todo lo que aprendí. No fue ir a terapia por más de 10 años. No fueron los cursos. No fueron los libros. No fui yo. Yo no hice nada para ayudar nunca a ninguna de las personas que tuve delante en los dos años que llevaba de dar sesiones de coaching, acompañamientos y mentorías. No fue enseñarles a meditar. No fue hablar con ellas. No fui yo.
No fui yo.
Fue la mirada pura.
Fue abandonarme a ella.
No puedo ahora sino emocionarme y llorar dándome cuenta de cuántos seres hay en el mundo sin nadie que les mire puramente. Cuántos lugares guardan tras sus puertas cerradas bajo llave, corazones que solo necesitan ser vistos.
Cuántos.
Cuánto nos vamos a arrepentir. Cuánto nos estamos arrepintiendo. Cuánto dolor estamos perpetuando por no saber mirar puramente. Cuánto dolor estamos causando por no saber ver más allá. Cuánto dolor estamos causando por seguir actuando con miedo.
Lo único que puede hacer un ser humano por otro es mirar puramente. Mirar con ojos que reconocen la grandiosidad de la persona que tengo delante enfrascada en una batalla contra sí misma, tratando de aprender a fluir entre los planos.
Que tú te hayas quedado enganchada en un plano que socialmente está aceptado no significa que no estés viviendo la misma realidad que esos seres que destierras. Todos nos enganchamos alguna vez, en algún plano.
Constantemente.
Dejemos de mirar con odio. Dejemos de mirar con lástima. Miremos con misericordia, miremos con compasión. Miremos con devoción a la Vida.
Permitámonos amar a la Vida a través de amar a nuestros coetáneos. A nuestros antepasados. A los que nos sucederán. Aprendamos a amar a cada una de las existencias. Y aquellas que nos causen rechazo, dejemos de odiarlas, criticarlas o enjuiciarlas. Simplemente, entendamos, que no entendemos.
Y ya está.
Mirada pura sana.
Pura.
Sin mancha.
Inmaculada.
Como la Virgen María. Como las Vestales. ¿Y si cuando leemos que María es Virgen en realidad no alude a su sexualidad? ¿Y si solo se refiere a su mirada? Cuando medito con la Virgen María siento un gran Amor. Es ella quien me enseña sobre la misericordia, sobre la paciencia, sobre el ver la bondad en todos los seres. Es ella quien inspira mi mirada. Y es desde donde yo percibo su libertad de mácula.
Puedo estar bañada en la más densa porquería. Puedo intentar limpiarme con agua y lejía. Que lo único que me hará sentir profundamente limpia será una mirada pura, que me recuerde que yo, no soy esa porquería.
Yo soy más.
Aprendamos a mirar con pureza, sin juicio, sin mancha. Aprendamos a mirar inmaculadamente.
Mirada pura sana.
Te mando un abrazo enorme.
Y voy a felicitar a mi tía Inma, que hoy es su santo. Estoy escribiendo esto en jueves 8. Si te has acordado de una Inma al llegarte tu carta, va, felicítala, estás a tiempo. Nunca es tarde para la mirada inmaculada.
Rosa.
PD: Esta es la música que escuché mientras lo escribía.


